Venas y Válvulas

Las válvulas se abren cuando el músculo se contrae, permitiendo el retorno de la sangre al corazón.
Las válvulas se cierran cuando el músculo está en reposo. La sangre no puede fluir inversamente.

La mayor parte del volumen sanguíneo del cuerpo circula por las venas (64%). Éstas pueden expandirse para dar cabida a grandes volúmenes de sangre. Las venas son vasos que llevan la de regreso la sangre de las piernas al corazón. Este retorno se lleva a cabo principalmente por medio de las venas profundas. Dentro de estos vasos, en especial los de las piernas, hay válvulas. Las válvulas venosas son bicúspides, es decir, tienen dos estructuras de tejido elástico. La función de estas válvulas consiste en hacer que la sangre fluya en una sola dirección.

El flujo sanguíneo en el sistema venoso es complejo por varias razones: la baja presión dentro de las venas, los flujos variables, que pueden ser altos (durante la contracción muscular) a casi inexistentes al permanecer en una sola postura o estar sentado, los efectos de la gravedad, la naturaleza colapsable de las venas, las válvulas y el gran volumen de sangre que circula por estos vasos.

Una vez que la sangre pasa de las arterias a través de los capilares, fluye a una velocidad menor debido a se reduce la presión que impulsa la sangre. El flujo sanguíneo en las venas que se hallan debajo del corazón, regresa al corazón impulsado por los músculos que realizan la función de una bomba. Las paredes de las venas son delgadas y algo flexibles. Para compensar esto hay muchas venas en los músculos. El movimiento de las piernas comprime las venas y de esta manera impulsa la sangre hacia el corazón. Cuando los músculos se contraen bombean hacia arriba la sangre dentro de las venas y se abren las válvulas. Cuando los músculos entran en reposo, las válvulas se cierran con lo que impiden que el flujo de sangre retroceda. Esto es lo que se conoce como bomba muscular.